Matrimonio entre Personas de Distintas Religiones

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PREGUNTAS FRECUENTES:

¿Puede un católico casarse por la iglesia católica con alguien que no profese la misma fe?
Por supuesto, un católico y una persona que no profese la misma fe pueden casarse por la iglesia, siempre que no haya impedimentos (como un matrimonio anterior, por ejemplo). La novia y el novio deben comenzar por hacer una cita en la parroquia católica correspondiente. El sacerdote o diácono local debe ser notificado desde la primera reunión sobre la diferencia en la fe religiosa, para que se pueda prestar atención a esta área durante la preparación para el matrimonio. Él guiará a la pareja durante todo el proceso y se encargará hacer los trámites necesarios.

¿Cuáles son los requisitos para casarse con una persona de otra religión?
Cuando un católico desea casarse con una persona de otra religión, necesita un consentimiento o permiso por escrito. Estas autorizaciones no son difíciles de conseguir y las otorga el obispo diocesano a través de la parroquia local para:

—Permitir el casamiento con un cristiano no católico, bautizado.
—Consentir el matrimonio con un no católico, no bautizado.

En la diócesis de Brooklyn, el cónyuge católico que se casa con alguien que no profese la misma fe, está obligado a:
—Declarar su intención de practicar la fe católica. (“Reafirmo mi fe en Jesucristo y con la ayuda de Dios tengo la intención de continuar viviendo esa fe en la Iglesia Católica”).
—Prometer hacer todo lo posible para compartir su fe con los hijos nacidos del matrimonio, bautizándolos y educándolos como católicos. (“Prometo hacer todo lo que está en mi poder para compartir la fe que he recibido con nuestros hijos por medio del bautizo y crianza como católicos”).
—Aunque no se requieren declaraciones o promesas por parte de la persona no católica, sí debe ser informado de la declaración y promesa hecha por su pareja católica. (Vea los puntos 1 y 2).

La Iglesia Católica aclara en el Decreto sobre el Ecumenismo que la promesa de “hacer todo lo posible” reconoce las creencias religiosas del cónyuge no católico e implica la voluntad de respetarlas. No significa una promesa incondicional que ponga en peligro el pacto matrimonial, ni que el cónyuge no católico tenga que convertirse al catolicismo. Lo mismo se aplica a la educación religiosa de los niños. La obligación de los católicos de compartir su fe con sus hijos al bautizarlos y educarlos en la fe católica sí se mantiene, pero si esto no es posible, existe la posibilidad de que les transmitan su fe practicando los valores de la familia cristiana y manteniendo un ambiente de amor y respeto a Dios. A pesar de los desafíos que enfrentan las parejas que practican diferentes religiones, pueden aprender de la fe de cada uno y fomentar la espiritualidad en el hogar de una manera que sea conveniente y beneficiosa para toda la familia, sin comprometer sus creencias individuales.

¿Existen otros requisitos?
Se pedirá a la pareja comprometida que asista a una clase Pre-Cana. Ofrecemos sesiones para parejas que practican diferentes religiones. Aunque todos nuestros programas de preparación matrimonial tienen una identidad católica en su contenido, estas sesiones, si bien no pierden su fundamento católico, abordarán cuestiones prácticas relacionadas con parejas en las que la novia o el novio es católico y el otro no.

¿Se debe considerar algún otro elemento importante?
El ministro que oficia una boda interreligiosa es un sacerdote católico ordenado o un diácono. Un ministro de otra religión puede estar presente en la iglesia católica. Él/ella también puede darle su bendición a la pareja y dirigirse a la congregación; sin embargo, sólo el sacerdote católico o el diácono es quien recibe, en nombre de la Iglesia, el consentimiento matrimonial de los contrayentes. Los obispos de los Estados Unidos advierten: “Teniendo en cuenta que ordinariamente el matrimonio se celebra durante la Misa, cuando se trate de una boda entre parte católica y parte bautizada no católica, la celebración se desarrollará siguiendo disposiciones litúrgico-canónicas especiales”. Una celebración que no es una Misa.

Para los católicos, el matrimonio no es sólo un evento social o familiar, sino un evento de la iglesia. Por esta razón, la Iglesia pide que los matrimonios entre católicos, o entre católicos y personas de otras religiones, se celebren en la iglesia parroquial católica. Sin embargo, con el debido permiso del obispo diocesano y con suficiente razón, las bodas pueden celebrarse en el lugar de culto del cónyuge no católico. Por ejemplo, un católico trata de casarse con un metodista cuyo padre es el pastor de un Templo Metodista y quiere oficiar la boda de su hijo. En este caso, el obispo podría permitir a la pareja casarse en la iglesia metodista. Un sacerdote católico o diácono puede asistir a una ceremonia como esta y también puede bendecir a la pareja. Sin embargo, no es aceptable tener dos servicios religiosos o tener un solo servicio en el cual tanto el ritual católico como el no católico se celebren simultanea o sucesivamente. Debe haber solamente un rito del matrimonio. Algunas excepciones se aplican a los miembros de la Iglesia Ortodoxa. El sacerdote o diácono ayudando a la pareja en la preparación para el matrimonio será capaz de ayudarles y responder a cualquier pregunta que puedan tener.

¿Todos los matrimonios entre personas de diferentes religiones son considerados matrimonios sacramentales?
Comencemos por definir qué es un sacramento:

—El Sacramento es una señal visible instituida por Cristo para conceder gracia.
—Los siete sacramentos son una parte muy importante de nuestra fe católica; hacen que Cristo esté presente entre nosotros.

Los católicos creen que Jesús mismo nos impartió cada uno de los sacramentos; nos dan la Gracia de Dios y nos ayudan a acercarnos a Él. Los sacramentos son conferidos a personas católicas, que creen en Jesucristo y siguen los principios de la fe católica. La Iglesia Católica enseña que el matrimonio entre un hombre y una mujer que son bautizados como cristianos es un sacramento, siempre y cuando no haya impedimentos. Los cristianos bautizados incluyen, pero no se limitan a: católicos, episcopales, luteranos, metodistas, ortodoxos y miembros de la Iglesia Nacional Polaca. Cuando los dos cónyuges cristianos consienten mutuamente e intercambian sus votos matrimoniales, se confiere un sacramento.

En el rito latino de la Iglesia Católica, el Sacramento del Matrimonio es administrado por los novios. El sacerdote o diácono católico que preside la boda es el testigo oficial del matrimonio. No concede el sacramento; simplemente testifica el consentimiento de los cónyuges, y los bendice. Los profetas del Antiguo Testamento percibieron el matrimonio de un hombre y una mujer como un símbolo de la relación del pacto entre Dios y su pueblo. La unión permanente y exclusiva entre marido y mujer refleja el compromiso mutuo entre Dios y su pueblo. San Pablo dice que esta unión es un símbolo de la relación entre Cristo y su Iglesia. Como el resto de los sacramentos, el matrimonio es un acontecimiento eclesial, no sólo por el bien de los esposos, sino para ellos y la comunidad en general.

Cuando sólo uno de los cónyuges es un cristiano bautizado, un matrimonio sacramental no ocurre simplemente porque uno de los cónyuges no comparte las creencias cristianas. Por ejemplo, de la misma manera que una persona no bautizada no recibiría la Sagrada Comunión, no se confesaría, ni recibiría ninguno de los otros sacramentos, el matrimonio de una persona sin bautizar —aunque sea con un cristiano bautizado— no puede ser un sacramento. Sin embargo, un matrimonio no sacramental NO SE CONSIDERA “MENOS IMPORTANTE” a los ojos de Dios o de la Iglesia Católica.

La Iglesia Católica reconoce la validez de la Ley Natural cuando se trata del matrimonio. Por lo tanto, siempre y cuando los esposos cumplan los requisitos que figuran a continuación, el matrimonio de un cristiano bautizado con una persona no bautizada se considera una unión perfectamente válida, sagrada y santa. Con los permisos adecuados, un sacerdote o un diácono puede ser testigo de estos matrimonios y se puede celebrar en la Iglesia Católica.

Al igual que los estados individuales tienen ciertos requisitos para el matrimonio civil (por ejemplo, una licencia de matrimonio, análisis de sangre), la Iglesia Católica también tiene requisitos para que los católicos puedan ser considerados válidamente casados. Los requisitos para un matrimonio católico válido son:

—El esposo y la esposa son libres de casarse, de edad adulta y no están relacionados por sangre o matrimonio.
—Ambos intercambian su consentimiento para casarse, libremente y sin reservas.
—Tienen la intención de casarse para toda la vida, de ser fieles uno al otro, y estar dispuestos a tener hijos.
—Su consentimiento se da en presencia de dos testigos y ante un ministro debidamente autorizado de la Iglesia Católica.